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Somos una organización dedicada a las consultoría de gestión empresarial ubicada en Bizkaia. Nuestro conocimiento, junto con el de nuestros colaboradores, nos permite desarrollar proyectos de gestión en los ámbitos de la calidad, medioambiente, seguridad y salud laboral, estrategia y personas, e implantar soluciones personalizadas e integrales para la consecución de objetivos concretos que permitan mejorar la competitividad de nuestros clientes.

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Qué hacemos con una pomada, una escoba o una bombilla? ¿Todo es reciclable?

A nivel tanto empresarial como doméstico habitualmente nos surgen dudas de donde depositar cada tipo de residuo. Es tanta la variabilidad de los mismos y los diferentes métodos de gestión existentes, que en muchas ocasiones no se tiene claro el método segregación adecuado. Y es curioso, que a nivel empresarial el 90% de los casos se refieren a la segregación de residuos asimilables a urbanos y no a residuos industriales o de la propia actividad.

Sabemos que es conveniente tirar el papel y el vidrio en contenedores especiales porque se pueden reciclar y convertirse en más papel y más vidrio, evitando así la tala de árboles y el gasto extra de energía. También nos damos cuenta día a día de que es importante depositar pilas y otros objetos contaminantes en lugares destinados para ello con el fin de evitar que nuestro medio ambiente se deteriore cada vez más.

Sin embargo, todavía queda mucho por aprender. 

Tipos de contenedores

Cerca de nuestro hogar disponemos de los siguientes contenedores:
  • Contenedor gris: en él se tiran los restos orgánicos y todo aquello que no se puede reciclar como por ejemplo pañales, papel sucio, bastoncillos, cuchillas de afeitar… Algunos de estos desechos pueden destinarse a la fabricación de compost, que sirve para abonar la tierra y también para recuperar el suelo en erosión.
  • Contenedor amarillo: a él van los envases ligeros de plástico, metal ligero y tetra briks (garrafas de agua, tarrinas de yogurt, botellas de productos de limpieza, bandejas de corcho blanco, tubos de pasta de dientes, agrupadores de plástico que unen las latas, bolsas de plástico, latas de conserva y de bebidas, sprays de cosmética personal, ambientadores, bandejas de aluminio, bolsas de aluminio, papel de aluminio y film transparente que no estén muy sucios, insecticidas, aerosoles…).
  • Contenedor verde: vidrio, siempre sin tapas de metal o de corcho y siempre que sea vidrio utilizado para envasar alimentos, no así cristales de ventanas, vidrios planos o vasos rotos, que por su alto contenido en plomo deben ir a un punto limpio, para ser tratados en otra cadena de reciclaje. El vidrio es uno de los materiales más fáciles de reciclar y al fundirlo y darle nueva forma se ahorra un 93% de materiales y un 23% de energía.
  • Contenedor azul: papel y cartón, que no estén sucios. A los sobres hay que quitarles las ventanillas de plástico (que se tirarían al contenedor amarillo) y a los cuadernos, las espirales (que irían al de orgánicos). Es recomendable plegar las cajas al máximo para evitar que ocupen espacio extra. El reciclado de papel y cartón ayuda a reducir la tala de árboles y el gran impacto ambiental de su fabricación: su reciclaje reduce en un 74% la contaminación del aire y en un 35% la del agua.
Puntos limpios y otros contenedores. 

Para el resto de residuos existen lugares especiales a disposición de los usuarios del municipio, entiendo a estos como personas físicas y no empresas. Sin embrago, puede haber excepciones. En Bizkaia, por ejemplo, hay determinadas actividades empresariales que si pueden hacer uso de los mismos (ver puntos limpios y empresas). El resto de provincias puede que tengan reglamentos específicos que es recomendable consultar. En un punto limpio se pueden recoger:
  • Aceite usado de cocina: nunca se debe tirar al fregadero porque es muy difícil separarlo del agua y eso dificulta las tareas de las depuradoras. Una vez tratado se puede recuperar para fabricar biodiesel y jabones.
  • Baterías de coche y moto: son muy contaminantes porque llevan líquidos corrosivos. De ellos se puede aprovechar el plomo, níquel y cadmio.
  • Baterías de ordenadores portátiles, teléfonos móviles y otros aparatos tecnológicos: contienen litio, níquel, hidruros metálicos, etc, que son muy contaminantes.
  • Fluorescentes: contienen mercurio tóxico; por eso deben ser tratados por separado. De ellos se recupera el mercurio, aluminio y vidrio.
  • Medicamentos: también se pueden depositar en las farmacias. Los que están caducados se eliminan de una forma controlada. Los que no, se envían a países menos desarrollados o se destinan a personas necesitadas.
  • Pilas: de las pilas se puede recuperar algún material, como el cadmio. Se depositan en lugares especiales por ser muy contaminantes y con el fin de someterlas a una eliminación controlada.
  • Radiografías: de ellas se puede recuperar la plata.
  • Pinturas, disolventes y otros productos químicos: aerosoles, insecticidas, aguarrás, tintes, líquidos de frenos, líquidos fotográficos, cartuchos de tinta de impresora, etcétera. Sus materiales tóxicos penetran lentamente en aguas subterráneas contaminándolas. La mayoría son eliminados de forma controlada.
  • Escombros: aquellos que proceden de una obra pequeña que se hace en el hogar (baldosas, azulejos, restos de cemento, tazas del váter, bidé…).
  • Voluminosos: colchones, sofás, muebles… Son objetos que hay que llevar a los puntos limpios por su dimensión y porque si se queman en la calle originan gases tóxicos. Se pueden recuperar para elaborar otros productos.
  • Aparatos eléctricos y electrónicos: electrodomésticos de todo tipo, ordenadores, televisores,… Suelen contener componentes peligrosos y, eliminando sus gases, las diferentes partes que los forman pueden reutilizarse para fabricar otros objetos.
  • Metales: somieres grandes, tornillos, grifos, pomos de puertas,… Si contienen latón, plomo, cobre, hierro, estaño y aluminio, se pueden reciclar.
  • Restos de podas: está pensado sobre todo para las ciudadanos que trabajan el campo o tienen jardines en sus casas. 
  • Maderas.
Llegados a este punto, ¿que hacemos con una pomada, una escoba o una bombilla?
  • Los tubos de pomadas: se consideran restos de medicamentos, así que se depositan en la farmacia o en el punto limpio.
  • La grapadora: al punto limpio (contenedor de metales) o al contenedor de restos.
  • El casquillo de la bombilla, un enchufe o un ladrón: al punto limpio (contenedor de plástico).
  • Una bombilla: la clásica, de filamentos, en el de restos (gris); la de bajo consumo, al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos; si no existe esta clasificación en el punto limpio de su localidad, déjeselo al operario).
  • Los esmaltes: primero se vacía bien el contenido y luego, si el tarro es de plástico, al amarillo, y si es de vidrio, al verde.
  • Un transformador: al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos).
  • Los cubiertos: al de restos (gris) o al punto limpio (metales).
  • Pegamento: al de restos (gris).
  • Los cds: al de restos (gris). Son muy difíciles de reciclar.
  • Un monedero de piel: al de restos (gris). La piel es degradable.
  • El cepillo del pelo: al de restos (gris).
  • El móvil: al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos).
  • Una pelota de fútbol de cuero: al de restos (gris).
  • Los auriculares: al de restos o al punto limpio (contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos).
  • Los neumáticos del coche: reciben un tratamiento especial. El taller que ha sustituido los viejos por los nuevos tiene la obligación de quedarse con aquéllos y llevarlos al lugar correspondiente. Este servicio está cargado en el precio de los nuevos.
  • Una lámpara: si es grande, iría al punto limpio (contenedor de voluminosos). Si no, se puede entregar en la recogida de muebles y trastos viejos del ayuntamiento. Se tiene que retirar siempre la bombilla.
  • La escoba: al de restos (gris).
  • Juguetes: Depende de cómo sean. Si son electrónicos, es mejor llevarlos a un punto limpio. Si se trata de un peluche, en el contenedor de restos (gris). Si es una muñeca, a pesar de ser de plástico, es mejor tirarla en el de restos también, porque está formada por diferentes tipos de plásticos y eso dificulta el reciclado.
  • Una percha de plástico: al punto limpio (contenedor de plástico) o al contenedor de restos (gris).
  • Un tapón de corcho: al de restos (gris).
Ante la duda, es importante saber que
  • Es mejor tirar algo sobre lo que se duda al contenedor de restos (gris) para no entorpecer la labor de reciclaje. En el vertedero se suele hacer una clasificación y lo que se puede reciclar se lleva a su destino correspondiente.
  • Aquellos productos que lleven el símbolo de un contenedor tachado deben ir al punto limpio, al contenedor de aparatos eléctricos y electrónicos.
  • Si un objeto lleva algo de madera, es mejor tirarlo al contenedor de restos (gris), ya que, aunque la madera es reutilizable, a veces no merece la pena si es un trozo pequeño y hay que separarlo de otros materiales.
  • Si no existen contenedores separados o puntos limpios, puede pedir que se instalen en su ayuntamiento.

Las tiendas que venden electrodomésticos están obligadas a recoger aparatos antiguos para su reciclaje al adquirir uno nuevo de similares características. Además, desde el 22 de febrero de 2015, los distribuidores con una zona de venta de aparatos eléctricos y electrónicos que mida más de 400 m2 de superficie, tienen que disponer de un punto de recogida gratuito para productos pequeños de este tipo (menos de 25 cm, como teléfonos móviles, transistores, calculadoras...), sin que el consumidor tenga que comprar otro a cambio. Por otra parte, las empresas de venta por internet deben aceptar también el aparato antiguo y recogerlo en el domicilio del comprador o facilitar un punto de entrega.