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jueves, 19 de febrero de 2015

Acidificación de los océanos. Métodos de seguimiento.

La ardua, costosa y difícil tarea de monitorización del grado de acidificación de los océanos se ha hecho un poco más fácil. Un grupo de científicos de Europa, EE.UU. y la India han desarrollado una técnica que podría proporcionar la primera evaluación en tiempo real del grado de acidificación de los océanos.

Sus hallazgos fueron publicados en la revista Environmental Science and Technology, mostrando cómo los datos de los satélites que miden la salinidad y otras condiciones de los océanos se podrían cambinar para producir un nuevo método de seguimiento del estado de acidificación de los oceanos. Actualmente, los científicos confían en barcos, boyas, flotadores y pruebas de laboratorio para realizar un seguimiento de los datos y, aunque estas piezas dispares pueden construir una línea de base de la acidificación, hay lagunas en la cobertura de los océanos.

Los océanos no sólo absorben alrededor del 90 por ciento del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también están absorbiendo parte del dióxido de carbono (CO2) en sí. De acuerdo con la Agencia Espacial Europea, alrededor de un cuarto de todas las emisiones humanas de CO2 están siendo absorbidas por los océanos.

Un complejo conjunto de procesos químicos permiten que se diluya el CO2 y lo convierta en ácido carbónico, que además de disminuir el pH marino, se disuelve conchas y corales, creando un efecto dominó que podrían alterar los ecosistemas marinos enteros. 

Un estudio reciente estimó un billón dólares anuales en pérdidas causadas por la acidificación de los océanos para el año 2100. Algunas investigaciones han previsto que corales y otras criaturas que podrían sobrevivir mares más ácidos, pero aún queda trabajo por hacer para averiguar exactamente lo que va a prosperar (o al menos sobrevivir) al ritmo de acidificación actual.

Las nuevas técnicas de control pueden ayudar a los puntos calientes del seguimiento tales como la Bahía de Bengala, el Océano Ártico y el Caribe, tres lugares en los que la acidificación del océano podría tener importantes repercusiones ecológicas.

Los nuevos esfuerzos de seguimiento pueden ser particularmente útiles en los próximos meses, cuando diversas asociaciones han alertado de una mayor decoloración de los corales en el Pacífico tropical y el Índico hasta mayo, un evento que puede rivalizar con el blanqueo grave que se produjo en 1998 y 2010 en esta zona. El principal culpable de esta decoloración es el calor oceánico, que ha estado en niveles récord, pero la acidez se suma a la presión sobre el coral y lo hace más susceptible a la decoloración.

Los satélites no son las únicas nuevas herramientas para medir el impacto de la acidificación. Otra investigación reciente ha sugerido también que el seguimiento de los arrecifes podría ser una forma útil y rentable para controlar su salud. Otros han explorado otro indciadores oceánicos, como la concentración de los minerales que fomentan el crecimiento de las conchas marinas, como una forma más precisa para vigilar a los impactos de la acidificación en el ámbito local.

"Ahora es el momento para evaluar cómo conseguir que los datos extraídos de la monitorización vía satélite y los datos extraídos in situ nos ayuden a entender la acidificación del océano, y establecer que datos obtenidos por teledetección pueden hacer la mejor contribución," afirma Peter Land, autor principal del nuevo estudio e investigador al Laboratorio Marino de Plymouth, en un comunicado de prensa que acompañaba el nuevo estudio.